No hace falta mucha imaginación para intuir las posibilidades educativas que se derivan del planteamiento de la Web 2.0. En efecto, a partir de sus innumerables servicios y aplicaciones, tanto los docentes como los estudiantes pueden crear, distribuir y compartir sus propios contenidos con una calidad, versatilidad y amplitud de difusión enormes. Esta capacidad es una fuente potencial no solo de materiales y recursos didácticos, sino también de nuevas metodologías y de planteamientos didácticos muy innovadores, que ponen su acento en principios como la colaboración entre iguales, el altruismo, la inteligencia colectiva, la creación y difusión de conocimientos compartidos, la responsabilidad individual y la participación social e institucional. Para una buena síntesis de las vitualidades formativas de la Web 2.0 recomendamos la lectura de Formación Web 2.0. Monográfico SCOPEO 1, publicado el año 2009 por el Observatorio Scopeo.
No es exagerado señalar que el concepto de Web 2.0 se ha convertido
en un lugar común en los medios de comunicación y las noticias de
actualidad, hasta el punto de que gran parte de las iniciativas y
propuestas didácticas asociadas al uso de las TIC que se han publicado
en los últimos años invocan a menudo expresiones como “escuela 2.0”,
“educación 2.0”, “aprendizaje 2.0” y otras semejantes. Incluso existen
iniciativas institucionales, como por ejemplo Escuela 2.0,
que han adoptado ese tipo de etiquetas. En todo caso, y tratando de
ahondar más allá de denominaciones que en algunos casos resultan
oportunistas por su eco mediático, conviene poner de relieve los valores
educativos y pedagógicos del concepto de Web 2.0.
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